Tarimas de Madera

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Descripción
Hay distintos tipos de madera que se usan en la fabricación de tarima siendo sus características y su precio diferente lo que permite la variedad y que cada una de ellas se adapte de una forma más concreta a las necesidades y los gustos de cada persona. Las tarimas de madera maciza también denominadas tarimas tradicionales, por norma general tienen un grosor de 22 milímetros en la mayoría de los casos y 18 milímetros en algunas maderas, los anchos estándares son 7, 9 y 12 centímetros , habiendo tarimas que también se pueden encontrar en 14 centímetros. Este tipo de tarimas vienen machambradas en los cuatro lados y se clavan sobre rastreles que son listones de Pino que se colocan debajo.
Clientes

Para la instalación de este tipo de suelos se necesita una altura en el piso desde el forjado de aproximadamente 5 centímetros para abarcar el grueso del rastrel y de la tarima. Las tarimas tradicionales pueden clavarse en liso con tablas de distinto largo que se contrapean, en espiga con tablas del mismo largo o formando dibujos para a continuación lijar y barnizar el suelo en la propia vivienda.

Existen en el mercado tarimas de madera maciza ya barnizadas de fáfrica microbiseladas que tienen un grosor de 20 milímetros y están machambradas a los cuatro lados. La instalación de estas tarimas se realiza pegándolas directamente sobre el suelo con pegamento de poliuretano por lo que se necesita que el suelo aparte de estar debidamente nivelado este “fuerte” compacto, es decir que la solera que es la mezcla de arena de río lavada de calidad y cemento que hay encima del forjado se haya realizado con la proporción de arena-cemento correcta o se pegue sobre un terrazo lijado un poco previamente para quitar el esmalte y que tenga porosidad para que agarre el pegamento.

Mantenimiento

Tanto esta tarima como la anterior pueden ser lijadas y barnizadas cuando se deterioren por el paso del tiempo varias veces hasta llegar a la machambra que es el fin de su vida útil para dejarlas otra vez con el aspecto del primer día.

Por último las tarimas flotantes son una capa noble de madera maciza barnizada en fábrica con un grosor de entre 3 y 4 milímetros y con un formato de tres, dos o una lama que esta pegada sobre una base de Pino, Abedul o multicapa machambrada a los cuatro lados con un total de grosor entre la capa noble y la base de 14 milímetros. Los requisitos para la instalación de este tipo de suelo son muy sencillos ya que se instalan sobre una manta aislante de 1 o 2 milímetros y solo necesitan que el piso este debidamente nivelado.

La tarima flotante se sujeta debajo de los cercos de las puertas y con el rodapié y es un suelo que en la actualidad ha tenido gran acogida en el mercado dada su comodidad a la hora de realizar los trabajos evitando molestias al cliente y ahorrando tiempo en la ejecución.

Este suelo puede ser lijado y barnizado cuando se deteriore hasta que se gaste la capa noble de madera maciza lo que pueden ser dos o tres lijados fácilmente.